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lunes, 2 de junio de 2014

RENACER:

A mi mano izquierda la rosa roja a mi derecha una blanca
mientras manos adolescentes juzgan a sus padres, hurgando entre la mierda buscando símbolos de identidad, tatuándolos sobre el culo como patente de taxi.
Juegan con sus parásitos sin ver la diáfana claridad de la acción certera, del silencio, o de la palabra artera.
Que puede hacer un mago en la escuela sino bostezar mientras los niños juegan con figuritas y los maestros se desgastan por nada.
Adolescentes tardíos fijados en sus conflictos, el viejo Freud tenía razón.
Nadando entre las aguas he visto que el sistema teme lo que esconde en sus catacumbas.
De ese modo el ingeniero escapa de la poesía, el psiquiatra teme su locura y el filosofo se horroriza de la acción.
Sabe el chaman escuchar al loco y seguir el hilo de su locura sin temor a enloquecer, para guiarlo en su mismo idioma de nuevo a su centro, y sabe también ver al ser excepcional que otros toman como loco, para guiarlo a su destino.
Nunca intenta encajar a nadie al sistema, pues el chaman no es parte del mismo, y por eso se desprecia abiertamente su labor, clasificando de superstición lo que es en realidad la resistencia a ser absorbido.
De ese modo, el mismo lenguaje esotérico es locura oídos de quienes no comprenden que le habla al hombre interno, y no al hombre de superficie.
Que el recuerdo de si de Gurdjieff, y que el nacimiento de si del esoterismo cristiano, nada tienen en si, de religiones de masas, o comprensiones de niveles mas de chakras inferiores.
El Apocalipsis es como una matrioska rusa. Por un lado es la cuesta histórica y a futuro de la realización de toda la humanidad basada en los ciclos de la vida de Cristo.
Por basadas en esa vida de Cristo por analogía.
¿Es acaso esto una simple locura mística? ¿Es acaso esto una doctrina? ¿Es acaso esto comprensible sin una real iniciación interna?
Los muertos siguen enterrando a sus muertos y sosteniendo sus ideas de hombre externo sin haber logrado acceder a la Vida real, ni al conocimiento interior.
No endurezcas tu corazón, mas bien ábrelo, no temas al infierno ni a la locura, mas bien atraviésalos y renace a la Viada desde tu ser profundo.
El hombre de superficie ha caído en la muerte física, la muerte del alma y la muerte del espíritu.
Pero hay una medicina para ello, para quien desee la Vida.
Por ello ha de renacer tres veces.
La primera, separando lo falso de lo verdadero, en pensamiento, voluntad y acción.
La segunda de detener la voluntad inferior, que su pasado genero sobre si mismo.
La tercera, haber logrado un dominio sobre su proyección a futuro.
Alex.

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