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jueves, 15 de mayo de 2014

Culolandia:


Se vino el Wesak, una festividad pedorra inventada para que la luna se alimente de nosotros y los daimones inorgánicos engorden contentos, pero buena escusa brindar.
"Espiritualidades" con tontos ribetes sentimentales, lean: "No he venido a traer la Paz sino la espada". Quien se entrega fácil ya ha sido devorado antes de morir.

Caminando al filo de la navaja se ve que lo mas bello y sublime es invisible, mientras que aquello que degusta la fantasía, donde apuntan tus ojos con codicia es lo que te conduce a la cloaca.
Por eso, la superstición y la estupidez es lo que abunda, estampitas proyectivas de tus dioses del ocaso.

El ángel del destino desparrama desde lo alto sus dones, y ahí se arrojaban las personas a mano abierta, en dos montones, en uno había unos pocos; en el otro se apilaban multitudes. Cuando el vidente observa, ve en donde se juntaron los pocos, que sus manos aferraban una llave, mientras que donde se apilaban multitudes, esta gente tenia sus manos llenas de mierda.

La urgencia en encontrar la fuerza suficiente para salir de este pantano, es proporcional a la fuerza aplicada por otros a vacacionar en el caribe o en Brasil. Pero a medida que vamos poniéndonos mayores, viene la cruda realidad, el hospital o el geriátrico, y zaz, se perdió la oportunidad de asomar la cabeza fuera de culolandia.

Me gusta cuando todo el mundo tiene definiciones tan claras que después resultan inexistentes, es tan lindo ver la cara de espanto que ponen al perder sus puntos de referencia.
Por eso la palabra debe subvertir las ideas, y luchar constantemente con los consensos impuestos, y que alguien accione con cierto poder derrumbando el castillo de naipes sobre las cabecitas tan acostumbradas a sus arneses

No me gustan las inquisiciones ni las actitudes lapidarias, pero amo la palabra lapidaria porque de tanto arrojar piedra se va formando una pirámide y de a poco por ella puedes trepar hasta aires menos rancios.

Alex.

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